11 de la noche en la farma, sólo queda una hora para cerrar. Desde las 8 y media se atiende a través de una ventanilla. Suele estar bastante tranqui, alguna receta, problemillas estomacales y cosas así. En la tienda estamos sólo tres personas: el segurata, otro chico y yo.
Viene una señora de cuarentaitantos con una chapa que dice ‘Beckie, jefa de enfermeras’. El segurata es el primero que llega a la ventanilla:
Segurata: Buenas noches, ¿puedo ayudar?
Beckie jefa de enfermeras: No, pero el farmacéutico sí.
Yo: Hola
Beckie jefa de enfermeras: Quiero devolver esta crema (es una crema para los piojos y la sarna) porque no es el producto que quería.
Yo: No se pueden hacer devoluciones de medicamentos, cosméticos…lo pone en el recibo.
Beckie la enfermera enfadada: Por teléfono me han dicho que sí. No tengo el recibo.
Yo: Lo siento, pero no se puede.
Beckie la enfermera piojosa: Pues entonces quiero el otro producto. Es la misma marca, pero no es esta crema.
Recorro la tienda que es de larga como medio campo de fútbol (me encanta esa medida…) para buscar el otro producto. En el cajón sólo hay otro tipo de crema de esa misma marca, y se la llevo a Beckie para enseñársela.
Beckie la enfermera más zorra del mundo: Esta no es. Se supone que tú eres la farmacéutica…
Me tendría que haber cogido de libre elección ‘marcas de productos publicitarios para los piojos y la sarna en bilingüe’
Beckie la enfermera inaguantable: Por teléfono me han dicho que me habían reservado las cremas.
Hubiera ayudado que esto lo dijera desde un principio, pero le debe gustar que nos demos paseítos por la tienda. Le pregunto al segurata dónde habrán dejado algo reservado, ya que el trabaja allí siempre y para mí es el tercer día en esa tienda.
Beckie la enfermera borde: ¿por qué le preguntas al de seguridad si tú eres la farmacéutica?
La queremos matar, pero las ganas de que se vaya son mayores, así que buscamos por los cajones y hay un paquetito con dos cremas que pone ‘Beckie’.
Se lo enseñamos. Dice que eso es lo que quería y nos habla como muy cansada de nosotros. Quiere pagar con tarjeta. Como no pueden poner el pin se paga metiendo el numero de tarjeta y fecha de caducidad. Una vez concluída la transacción mientras nuestra querida Beckie le dice al segurata que es una vergüenza el servicio que ofrecemos, me dice que no quiere dos cremas, sólo una.
Le llamo al otro chico para desahogarme con él y para que me retenga en caso de que decida salir a arreglar mis problemas con Beckie cara a cara. Le devuelvo la tarjeta a la enfermera.
Beckie la enfermera amargada: ¿Cómo he pagado sin poner mi número pin? Quiero hablar con el manager…
Segurata: Son las 11 de la noche, no hay nadie más trabajando ahora.
Beckie la enfermera denunciante: Pues voy a venir mañana a poner una queja sobre el mal servicio que ofrecéis, porque sois unos incompetentes.
Si puede venir mañana a la tienda ¿por qué vendrá a estas horas a devolver una crema?
Si es que ya lo ponía en la entrada del país:
UK BORDER