Después de un día horrible en el curro voy a hacer la compra aún pensando en lo mucho que odio a mis clientes. Mientras el cajero escanéa mi compra llega un tío de unos 30 años y pone un montón de latas de comida para gatos en la cinta transportadora de la caja. Con un tono de voz super borde le dice al cajero:
- ¿esta comida de gatos contiene hígado?
- pues...no lo sé. ¿Has mirado en los ingredientes?
- sí, los he mirado y no especifica nada. ¿trabajas aquí y no sabes si tiene hígado? No quiero que mi gato coma hígado.
El cajero se queda callado aún con parte de mi compra en la mano. Y yo sé lo que está pensando. Está repasando mentalmente la lista de cosas que menos le importan en el mundo para incluir en el top 3 la alimentación del gato de este tipo.
Al final decide pasarle el marrón a una reponedora del súper cincuentona, que por lo visto tiene gatos. El tío borde va a preguntarle y empieza a recoger las latas de comida. Me pregunto porque habrá traído como 25 hasta aquí sin estar seguro de si tienen o no hígado...
El cajero acaba de cobrarme y me ve sonriendo. Si algún día viene a boots y me ve aguantando a una señora estúpida que me pregunta que pienso que puede tener en el codo porque tiene la piel más áspera seguro que entenderá por qué me hace gracia...